Un buen sellado de la carne, permite que los jugos no se pierdan durante el cocinado. Hoy, en Carnicerías Juan Ortiz, os hablamos sobre la técnica del sellado inverso de la carne, menos conocida que la del sellado tradicional.

Qué es el sellado inverso de la carne

El sellado inverso de la carne es una técnica culinaria innovadora que ha ganado popularidad en el ámbito gastronómico. No es de extrañar, gracias a los excelentes resultados que ofrece en la preparación de cortes de carne.

Esta técnica, contraria al método tradicional de sellado, se basa en cocinar la carne a baja temperatura primero para luego dorarla a fuego alto al final del proceso, garantizando un interior jugoso y una capa exterior crujiente y caramelizada.

Así, en el sellado inverso, se inicia cocinando la carne a fuego suave hasta alcanzar una temperatura interna ligeramente inferior a la deseada. Este paso permite que la carne pierda humedad superficial y se cocine uniformemente por dentro.

Posteriormente, se somete la carne a altas temperaturas durante un breve periodo para lograr el dorado y sellado externo, potenciando así el sabor y la textura del corte.

Una de las ventajas principales del sellado inverso es que evita que la carne pierda sus jugos internos durante la cocción, manteniendo su jugosidad y sabor.

Por eso, es ideal para cortes gruesos de carne, ya que permite un control preciso de la cocción interna. Como siempre, es importante atemperar la carne antes de cocinarla y contar con un termómetro especial para carnes para garantizar resultados óptimos.

Por todo ello, el sellado inverso está especialmente recomendado para cortes de carne con un grosor mínimo de 3-4 cm. En cortes más finos puede resultar difícil controlar la temperatura interna adecuada.

Al finalizar la cocción, es fundamental dejar reposar la carne unos minutos antes de cortarla y servirla, permitiendo que los jugos se redistribuyan y asegurando una experiencia culinaria excepcional.